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El jardín Yu de Shanghai - Arquetipo de jardín chino.
Autor: Pedro Ceinos Arcones
Páginas: 98. Año 2019
Ebook: 3,69€. En papel:

                El Jardín Yu es el principal monumento de Shanghai y uno de los más bellos jardines de China. La historia de su creación y de la evolución de la ciudad durante los últimos siglos han hecho de él el arquetipo del jardín chino, en el que todos los elementos poéticos, naturales y culturales se hayan presentes. 
El arte de la jardinería, relativamente reciente dentro de la larga historia de China, presenta una relación íntima con la pintura paisajística, la poesía y la arquitectura oriental. Sólo cuando se consigue desentrañar la espesa madeja de símbolos y significados implícitos que sirven de soporte a una obra de arte, se es capaz de disfrutarla en toda su grandeza.

 

Ideología de un jardín chino

                        El jardín chino, como toda obra de arte producida en sociedades sofisticadas, se encuadra en un complejo entramado de tradiciones culturales, concepciones filosóficas e ideas cosmológicas que incluyen la posición del ser humano en la naturaleza y la sociedad. Es por ello que una exploración del significado y simbolismo del jardín nos obliga a relacionarlo con aspectos arquitectónicos, mágicos, geománticos, filosóficos y sociales de la antigua China. Como corresponde a este librito, sólo lo haremos brevemente, y esperemos que sirva para comprender el papel central del Jardín Yu en el Shanghai de los últimos 400 años.
            En China se considera que hay tres tipos de jardines: imperiales, religiosos y privados. Como el Jardín Yu pertenece a la última clase, y cada tipo de jardín tiene características diferentes que reflejan el simbolismo y el uso que se le dará, nos referiremos en esta sección a los jardines privados del sur de China.
            Un jardín privado tradicional es una construcción creada mediante la combinación de elementos naturales y artificiales, incluyendo edificios, estanques, pequeños arroyos, formaciones rocosas y montañas artificiales; elementos estos conectados por redes complejas de senderos, corredores cubiertos y puentes, así como por una variada masa vegetal (Yu 2018: 1).
            El jardín es una de las más importantes manifestaciones artísticas de la cultura china. Su origen es relativamente moderno, pues surge como tal durante la dinastía Ming y se podría considerar una extensión tridimensional de los conceptos ya definidos para algunos tipos de poesía y especialmente para la pintura paisajística, que durante la dinastía Song del Norte (960-1126) surgió como el género más venerado de la pintura china. El jardín chino, por lo tanto, satisface las mismas necesidades espirituales que la pintura paisajística. Y en muchos otros aspectos la contemplación del jardín chino como obra de arte sigue un proceso paralelo a la contemplación de un paisaje: ambos proponen un camino, en el que el observador penetra en el paisaje natural que se evoca, y ambos son parte de una experiencia, y por qué no, de una progresión espiritual. Observar una pintura, pasear por un jardín, son formas de cultivarse uno mismo, comparables a la propia reclusión del eremita en la cabaña en las montañas, son un regreso (aunque breve, con billete de ida y vuelta) al mundo natural del que proviene la inspiración artística del poeta, del caballero chino.

             Un jardín chino es una extensión de su creador, un paisaje autobiográfico en el que la mayoría de sus elementos y el sistema de organizarlos representan el carácter del propietario. Su actitud ante la vida y ante la sociedad queda reflejada en el jardín en el que vivió, estudió y se divirtió,  por lo que hay todo “un conjunto de conceptos -religiosos, filosóficos, políticos, artísticos y populares- representados en los jardines (Cha.tsu XXI). El erudito en su jardín se implica en su auto-cultivación, una actividad que se correlaciona con el cultivo de la tierra, de la familia y de la sociedad y la cultura circundantes (Bryant 2016). Para lograr este fin, los diseñadores de jardines pusieron gran énfasis en recrear escenas tranquilas y bellas, paisajes sublimes y episodios históricos capaces de refinar el carácter moral a través de la construcción de un entorno adecuado y la evocación de bien conocidos ejemplos de virtudes espirituales.


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